Viajes en pareja: Maldivas

Maldivas : Viajes en pareja

Ubicadas en el corazón del océano Índico, Maldivas es un paraíso inigualable de delicada vegetación y aguas turquesas. Si un viaje de novios requiere de un paisaje de ensueño, tranquilidad, romanticismo y la sensación de dejarse llevar, Maldivas es todo eso y mucho más. Destino turístico reconocido internacionalmente por sus especiales cualidades para la práctica del submarinismo, ha sido capaz de diseñar un plan turístico rector respetuoso del medio ambiente.
En Maldivas, la luna de miel significa escapadas a islas semidesiertas, pesca nocturna en botecitos perfilándose sobre el mar a la caída del sol, cenas bajo las estrellas con velas titilantes que quieren atrapar para siempre las emociones de esos momentos. Así mismo, los centros turísticos de Maldivas se reconocen por el confort y lujo que ofrecen a sus distinguidos visitantes, lo que propicia aún más el deseo de regresar en un viaje de pareja.
De las 1.900 islas que constituyen los 26 atolones, sólo 220 están habitadas. Los lugareños discurren su vida plácidamente, abocados a la tradición pesquera que los ocupa desde tiempos inmemorables. Por su parte, quienes disfrutan de su luna de miel encuentran a cada paso lugares paradisíacos: lagunas de un azul profundo, palmeras, playas de arena blanquecina y un clima perfecto para, simplemente, disfrutar de la puesta de sol con el ser amado y un cóctel en la mano en un viaje de novios. A pocos metros, coloridos peces que juguetean inocentes.

La luna de miel en Maldivas debe incluir estos 5 imperdibles: Bucear en uno de los 26 atolones o, aún mejor, sobre un naufragio; surfear en el Atolón Malé del norte o del sur -aunque también se puede optar por rompientes menos conocidas que se contratan a través de un surfaris-; recorrer la ciudad de Malé con sus mezquitas, el Parque del Sultán, el Bazar Singapur y la caótica magnificencia del Museo Nacional; disfrutar de un día de soledad perfecta para un viaje de novios en alguna de las muchas islas vírgenes; visitar la ciudad de Seenu, cuya lengua distinta a la de la capital ya da cuenta del celo de sus habitantes por sus tradiciones y cultura.