Viajes en pareja: Perú

Perú: Viajes en pareja

Perú, tierra donde la mega civilización inca, hace siglos decidió construir su gran imperio. Y le sobraban razones. Un país al que no le faltan riquezas naturales: aquí convergen selva, montana, desiertos y costas, con un clima muy agradable y una rica diversidad de flora y fauna.

Hoy, esa sociedad milenaria, permanece aun en cada rincón, en cada pueblo, y se descubre en la convivencia cotidiana con sus habitantes. Un legado cultural único de ruinas esparcidas en todo su territorio, siendo las del Machu Pichu las mas explotadas y concurridas. Esto le otorga principal protagonismo a la ruta turística del sur del país, que incluye a Cusco, Machu Picchu, Nazca, Arequipa, Puno y Lago Titicaca.

Cusco, ubicado en la zona andina, es considerada la capital arqueológica de América. Tanto la ciudad como los alrededores están plagados de ruinas incas, y de construcciones coloniales, y en muchos casos, las segundas levantadas sobre las primeras. El contraste es notable. No solo en el paisaje sino también socialmente hablando. Por sus calles se mezclan rostros blancos, aborígenes y mestizos.

Otra de las ciudades mágicas de Perú es Arequipa, o ciudad blanca como la llaman. Su apodo se debe al color de sus construcciones, obtenido de la piedra del sillar, de origen volcánico. Es una ciudad de clima agradable, más cálido que el resto de las ciudades peruanas, por ser una de las de menor elevación y estar cerca de la costa. Es muy pintoresca, sobretodo su casco histórico, que fue declarado patrimonio de la humanidad, destacándose la arquitectura religiosa virreinal, siendo la catedral y el monasterio de Santa Catalina sus principales muestras. Y a escasas 4 horas de allí es donde se hallan las famosas lineas de Nasca.

En el camino que une las ciudades de Arequipa y Puno, rumbo hacia el lago Titicaca, nos encontramos con el Valle de Colca, donde se puede visitar el Cañon de Colca, bañarse en aguas termales y con un poco de suerte ver algún cóndor.

Ya en Puno, la puerta hacia el lado peruano del Lago Titicaca, se pueden hacer visitas a las ruinas incas de los alrededores, Sillustiani y Cutimbo, a las islas flotantes de los Uros y descubrir como viven, simplemente sobre construcciones hechas con plantas que crecen en la zona (totoras). En las Islas Amantaní y Taquile se puede vivir una gran experiencia, en lo que hoy se denomina turismo vivencial, teniendo la posibilidad de convivir con nativos en sus casas y compartiendo sus costumbres.

Lima, la capital, está localizada en un extenso valle de la costa pacífica. Aunque, como toda capital es una ciudad grande y ruidosa, tiene cierto encanto que vale la pena explorar. Los barrios de Miraflores, Barranco y San Isidro, con hermosos parques y plazas, como el parque de los enamorados. Y tanto en la periferia como en la zona urbana hay sitios precolombinos (Pachacamac) y edificios coloniales.

Y para terminal el tour de luna de miel, tomamos rumbo norte, hacia la Selva Amazónica, muy cerca de la frontera con Brasil y Colombia. Sin duda alguna, este es el lugar para los amantes de la naturaleza. Una buena alternativa es hacer un recorrido en barco por el caudaloso Amazonas, saliendo desde Iquitos, llegando a áreas naturales protegidas como Pacaya Samiria. En el recorrido se tiene la oportunidad de ver la exuberante flora y fauna, avistar aves y visitar comunidades que son completamente auto-suficientes.

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